A paso mudá

 



El Cristo del Calvario ha sido traslado de vuelta a su capilla en la noche del domingo tras la finalización de su anual Besapiés y el posterior rezo del Santo Rosario en el coro bajo del templo donde se encontraba. La procesión la encabezaba la cruz alzada acompañada de dos ciriales y que precedía a diez parejas de hermanos portando cirios negros.



Todo esto sucedía entre tinieblas en la oscuridad de la imponente obra de Leonardo de Figueroa, la que antaño fuese la antigua iglesia del convento dominico de San Pablo el Real, en silencio con austeridad y un gran recogimiento, fue un trayecto corto y ejecutado con brevedad, sin embargo parecía no acabar y alargarse en el tiempo al fijar la mirada en la perfección de la imagen de Francisco de Ocampo. Efímero pero intenso traslado anoche que nos acerca un poco más a la cuaresma.

Joaquín Galán.

Galería fotográfica de Joaquín Galán:











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