A paso mudá

 



Sin duda fue una noche perfecta que en la que todo discurrió sin incidentes y que se ajustó a los horarios en la ya cada vez más complicada jornada grande de la Semana Santa de Sevilla, felizmente la noche no acumuló retrasos ni cruces entre cofradías. “La madre y maestra” la cofradía del Silencio era la primera en realizar su entrada en la carrera oficial muy cercana a esta, pero con anterioridad la hermandad de la esperanza Macarena ya había salido a la calle cuando el Jueves Santo aún no había acabado. 

Tras el Silencio llegaba a la Campana el Señor del Gran Poder con gran expectación ya que este vestía la túnica bordada de la corona portando las potencias de filigranas una estampa de otra época que pocos a nadie recuerda haber visto en la calle. Tras el “Señor de Sevilla” llegaba la cofradía de la Macarena con el Señor de la Sentencia y sus armaos de la Centuria Romana para posteriormente recibir a la Virgen de la Macarena una de los momentos más ansiados de la Madrugá Sevillana.

Cuando se iba la señora de San Gil comenzaba a pasar el cortejo del Calvario con su imponente Crucificado de Ocampo poniendo una vez más el contraste en la noche mientras por el Duque pasaba la hermandad del Silencio ya de recogida, a continuación venia otro de los momentos más esperados, llegaba el Misterio de la Esperanza de Triana con su Cristo Caído que hizo poner en pie a la Campana y tras él su Virgen de la Esperanza de Triana, cerrando la Madrugá en carrera oficial la hermandad de Los Gitanos al que se le tiro una petalada entrando ya en calle sierpes con su Virgen entrando ya en Campana de día muy elegante cerrando una brillante noche. 

Joaquín Galán.
Galería fotográfica Joaquín Galán:

El Silencio:









El Gran Poder:












La Macarena:











El Calvario:










La Esperanza de Triana:

 













Los Gitanos:











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