A paso mudá

 


Era un sábado, pero parecía un domingo, una ramos y palmas, y no eran la una de la tarde cuando se abrían las puertas de la Parroquia de San Sebastián, sino las cinco y media de la tarde, pero casi la misma luz, casi. Este pasado sábado 24 de septiembre Sevilla y la hermandad de la Paz no olvidará su traslado a Catedral con motivo de la coronación canónica de su dolorosa, la Virgen de La Paz.

Y como no abriendo paso por la calle Río de La Plata Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación de San Benito, con sones de la calzada desfilando como lo hacen cada mañana de Domingo de Ramos y entrando en el atrio de la iglesia como siempre para abrir la procesión precediendo la cruz de guía y también como en tantas jornadas en el barrio del Porvenir cuando sale su dolorosa, el calor, mucho calor, rozándose los cuarenta grados.

Una de las novedades de esta salida era el mando del martillo a cargo de Ernesto Sanguino y su equipo de auxiliares quien salvaba expertamente el arco de medio punto de la puerta de salida y como no la primera marcha en sonar fue «Virgen de la Paz», interpretada por la Banda de Música de Santa Ana de Dos Hermanas para felicidad de todos los allí presentes. Una vez arriado el paso en su atrio Manuel Cuevas le cantaba desde el balcón de la Casa Hermandad para a continuación poner rumbo a la Catedral de Sevilla

La virgen iba con la diadema de plata realizada por el taller de orfebrería de los Hermanos Delgado era el principal estreno, además de la réplica de la medalla de la ciudad. Esta tomaba su recorrido habitual por calle Brasil para luego adentrarse en el parque de María Luisa y pasar por la Plaza de España y seguir por Palos de La Frontera hasta Puerta de Jerez hasta San Gregorio en donde fue recibida el Consejo General de Hermandades y Cofradías haciendo casi para seguir por Miguel de Mañana hasta la Plaza del Triunfo.

Allí le esperaba la Agrupación de la Encarnación que le interpretó a la Virgen a su paso la marcha Ntro. Padre Jesús de La Victoria como hace cada año a la salida del Señor un bonito detalle de esta y recordando también al titular cristífero no presente en la noche del sábado, retirándose la formación musical en este punto. La Virgen entraba por la Puerta de Palos perfectamente a su hora, las once de la noche, no sin antes hacer un 360 saludando allí a todos los presentes adentrándose en el gran templo metropolitano a los repiques de las campanas de la Giralda.

Joaquín Galán.



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