A paso mudá

 

La Hiniesta consagró su Vía Crucis con el Cristo de la Buena Muerte por las calles de la feligresía de San Julián, en un año en el que se conmemora una efeméride tan especial como es la del CDL aniversario de la aprobación de las primeras reglas penitenciales. Con tal motivo, el recorrido fue en esta ocasión un tanto especial, ya que visitó a la hermandad de la Resurrección entrando en la Iglesia de Santa Marina, dejando unas bellas imágenes en la retina de los allí presentes. Además de visitar el Comedor Social de las Hijas de la Caridad de la Plaza del Pumarejo, realizando en este una de las estaciones.

Un Vía Crucis que fue algo más largo también, ya que daba comienzo a eso de las seis menos cuarto de la tarde con luz diurna para acabar sobre las diez de la noche.

A pesar de la fría noche y del leve riesgo de lluvia, muchos fueron los hermanos y devotos que siguieron al Cristo recién restaurado por las calles del barrio, fueron más de 200 hermanos portando cirios acompañándolo, de hecho, calló una leve lluvia que por suerte coincidió con la estancia en el convento de Santa Paula del Cristo que tallase Lastrucci en 1938 y que ha sido felizmente restaurado por Pedro Manzano recientemente.

Este es el primer Vía Crucis del año en las calles de Sevilla y que inexorablemente hace avanzar las manecillas del reloj cofrade un poco más.


Joaquín Galán.


Galería fotográfica Joaquín Galán:




















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